Manifestación Barcelona 26 de agosto
Xavi Molins
Xavi Molins
La ambulancia
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¿Por qué no iré a la manifestación contra el terrorismo del próximo sábado en Barcelona?
Publicado el Jueves 24-08-2017 - (8 comentarios)


Atentado Barcelona


La paz en el mundo es inevitable.
La única incógnita es saber cuánta gente morirá antes de que llegue ese ansiado momento. Pero es obvio que llegará un momento en que el mundo conocerá la paz absoluta.
Mientras tanto, y para sobrellevar el aturdimiento que aún me produce el reciente atentado en las Ramblas de Barcelona, sólo encuentro consuelo al pensar que la tragedia no me ha tocado de cerca. Puede parecer una postura egoísta, pero para poder aceptar que un niño de tres años haya muerto en semejante barbarie necesito un estímulo suficientemente importante que me ayude a reubicarme, y por eso sólo hallo consuelo en la evidente lógica de que prefiero que la víctima mortal hay sido ese pobre niño y no mi hija, de edad similar.

El próximo sábado, hay programada una manifestación en Barcelona bajo el lema “No tinc por” (no tengo miedo, en catalán).
He decidido que no iré.
Por varias razones.
En primer lugar, porque yo sí que tengo miedo.
Y para ser exactos, tengo mucho miedo.
Porque me temo que esto sólo es el principio y que lo peor está por llegar.

Me juego el cuello que el 99% de gente que acudirá el sábado a la manifestación también tiene miedo, con lo cual cabe esperar un desfile de gente aduciendo un estado de ánimo del que no goza. Eso será la excelente constatación de la frase hecha “dime de lo que presumes y te diré de lo que careces”, y sumirá en el mayor de los regocijos a los terroristas al ver hasta qué punto han podido sumir en la desesperación a una sociedad entera, capaz de errar en algo tan básico y vital como reconocerse, perdiendo por el camino la posibilidad de valorar que sentir miedo es el mecanismo más eficaz para poder garantizar la supervivencia.
No sentir miedo es ahora mismo un lujo que no deberíamos permitirnos.
Y si hay algo más erróneo que no sentir miedo, es sentirlo y ocultarlo o no reconocerlo.

Pero la razón por la que no iré a la manifestación del sábado no es la elección de un eslogan desafortunado que deja en evidencia a la gente que lo intentará defender. Si sólo fuera por eso probablemente acudiría, porque pienso que es justificable que en un momento social de desorientación se cuele un gazapo en forma de lema absurdo que seguramente busca jugar a la carambola de una profecía autocumplida.

La razón por la que no voy a ir a la manifestación es porque creo que ya ha llegado un momento en que pedir paz ya no es suficiente, y que es imprescindible luchar por ella.
Porque además, por esta senda ya hemos transitado, allá por febrero del 2003, cuando manifestaciones multitudinarias en toda España no consiguieron mover ni un ápice los deseos bélicos de José María Aznar ni la indiferencia del Rey Juan Carlos, jefe de las fuerzas armadas y mataelefantes en sus ratos libres.

El sábado 15 de febrero de ese año, las ciudades de España se llenaron de gente que pedía la paz, pero que el lunes dejaron de luchar por conseguirla cuando al seguir con sus vidas propinaron una bofetada de normalidad a un momento histórico que merecía una revolución.
Una sociedad que no es capaz de evitar que sus gobernantes aprieten el botón rojo de la violencia, es una sociedad que merece verse envuelta en el pavor que su inoperancia ha causado a los demás. La invasión de Irak de 2003, con miles de civiles muertos, deja en ridícula la cifra de 15 fallecidos en Barcelona.
Pero las víctimas de la capital catalana no deberían caer en el olvido, porque representan un peldaño más de esta escalada de terror cuyo germen fue el acuerdo de Sykes-Picot en 16 de mayo de 1916 y cuyo final nadie vislumbra. Entre medio, en estos más de 100 años de guerra, ha habido capítulos importantes, como la creación del estado de Israel, el atentado del 11-S en Nueva York, la invasión de Irak o la guerra de Siria, pasando por los atentados de Madrid, Londres, París… Pero el capitulo del final, en el que la paz acontece, de momento parece estar lejos de escribirse. Porque la paz mundial no llegará hasta que se resuelva el eterno conflicto de Oriente Medio, y de momento no parece que eso vaya a suceder.

No es momento de manifestaciones. No es momento de pedir la paz.
Es el momento de actuar. Es el momento de luchar por la paz.

Y es también el momento de arrepentirse, de comprobar que siempre que hemos llevado violencia hacia otros lugares, esa violencia ha vuelto a nosotros como un boomerang.
Es también el momento de pedir perdón por todo el daño que hemos hecho a los demás, pero también el momento de exigir a los demás que nos pidan disculpas por el enorme dolor que a nosotros nos han inflingido.

Si el sábado en la manifestación de Barcelona no me ves a tu lado, no pienses que no estoy en contra del terrorismo. No pienses tampoco que soy insensible, o que actúo como si todo esto no fuera conmigo.
Piensa que soy alguien que no quiere salir a la calle para que pase lo de siempre. Es decir, nada. Piensa que soy alguien que no puede entender que cada vez queden menos motivos ideológicos por los cuales la gente se mata y sí en cambio más venganzas recíprocas que a veces eclipsan el foco del problema. Piensa también que soy un padre de familia que no puede vivir con la idea de que un niño de la edad de mi hija muera, y mucho menos convivir con la enfermiza empatía hacia el padre de esa criatura.
No tengas en cuenta si mi voz no resuena el sábado al lado de la tuya. No extraigas conclusiones equivocadas. Yo tampoco las extraeré de ti cuando te vea en televisión desfilar en la manifestación y al lunes siguiente vea que te olvidas de que la paz depende más de ti que de los terroristas o de los gobernantes.

Ha llegado el momento de luchar.
Y la primera batalla de esta guerra va a ser intentar que nuestros gobiernos no caigan en el error que han caído los gobiernos de otros países que han sufrido atentados. No podemos permitir que nuestros representantes decidan que la solución es bombardear un país, como hizo Francia después de los atentados de la sala Bataclan de Paris, o EEUU después del 11-s.
Porque ya sabemos que eso no soluciona nada, y que lo único que hace es añadir más leña al fuego de la venganza, que es el caldo de cultivo ideal para la aparición del odio que consigue que haya gente dispuesta a matar y a morir con el simple objetivo de provocar dolor en los demás.

Estamos en un punto que nada garantiza nada. Dejar de matar no tiene por qué conllevar que los demás dejen de matarnos. Ya nunca volveremos a sentirnos en paz, porque el conflicto ha ido demasiado lejos, principalmente porque cuando estuvo en un punto en el que aún podría atajarse nos conformamos con hacer una manifestación y con eso dimos nuestra misión por cumplida. Pero la historia es cabezona y siempre está allí para recordarnos que tan sólo las revoluciones son capaces de alterar cosas que parecen inalterables.
Y esta revolución nos toca hacerla a nosotros.
En contra de los terroristas.
En contra de los gobiernos que con sus acciones crean el escenario ideal para que afloren terroristas.
Y en contra de los que se enriquecen a costa del terrorismo y de las guerras.

Mi manera de luchar va a ser seguir haciendo lo que estoy haciendo actualmente, con más esmero todavía. Seguiré organizando viajes a Marruecos y haciendo de guía allí, para poder demostrar a todos los que vengan conmigo que el pueblo marroquí es excepcional, igual que su cultura y su religión. Y que terroristas desalmados no representan a un país ni a una religión, de igual manera que los del Ku Klux Kan no me representan a mí.

No trates de hallarme en la manifestación del sábado en Barcelona.
No iré.
Estaré luchando por la paz, porque después de muchos desengaños ya tengo muy asumido que pedir la paz es como esperar a que las cosas sucedan, mientras que luchar por ella es actuar para que sucedan cosas.
Te estaré esperando cuando vuelvas de la manifestación.
Para luchar por la paz. Para luchar contigo.
Para luchar para que no haya ningún padre que observe cómo una guerra absurda se lleva lo que más quiere.

T’estimo, Barcelona.



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8 Comentarios
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24/08/2017 - Marta P.M.
Hola Xavi,
Estoy de acuerdo contigo en lo que dices, esto para mí solo se salva con.ayuda de Dios, del mismo Dios al q ezo cada día, soy católica, otros son musulmanes, budistas, anglicanos, me da igual porque se q rezamos al mismo Dios de AMOR con mayusculas, no al dios interpretado al gusto del consumidor. Una revolución d AMOR, es lo único para parar esta barbarie, ella implica que hagamos algo efectivo, pero.creo q es utópico, no votar a nadie....nadieeee, derrocar estos gobiernos, hacer una huelga de verdad, de no consumir sus drogas y sus turismos d masas n sus tv ni cines ni teatros.....crees q somos capaces? Creo q por desgracia, no lo somos, muchisima gente prefiere ir un rato de manifestación, consolarse la conciencia y 'ja en tenim prou', jo també tinc por. Gràcies Xavi, per ser valent.
24/08/2017 - Xavi
Gracias Marta por tu comentario.
Habrá que ver qué somos capaces de hacer... la esperanza es lo último que se pierde. Un abrazo!
24/08/2017 - Marta
Molt interessant reflexió Xavi. Gràcies per escriure-la i compartir-la.
24/08/2017 - Alfonso
Xavi, comparto contigo los mismos sentimientos. Estoy convencido que La Paz solo puede conseguirse con respuestas individuales en lo referente a la lucha por conseguirla. No podemos esperar nada de los gobernantes que rigen los destinos del planeta. Solo los ciudadanos con su actitud activa piden evitar el desastre. Un abrazo, Xavi y a seguir con los proyectos de colaboración con otras culturas, pueblos y razas.
24/08/2017 - Sònia
Xavi, creo entiendo el sentido de tu escrito, creo que intentas decir que ir a la manifestación no es la solución, hay que hacer algo más. Y en eso estoy de acuerdo. Tu dices que te vas quedar en casa y vas a seguir vendiendo los viajes a Marruecos y haciendo de guía allí y hablar de su gente extraordanaria.

Yo SÍ que voy a ir a la manifestación y voy a seguir acompañando a mis turistas por la ciudad - soy guía de turismo-. Voy a ir a esos lugares que eran un blanco inicial de los terroristas. Yo, como todos mis compañeros, teníamos muchas posiblidades de haber estado allí. Esa va a ser mi lucha y yo soy una de esas persona que SÍ va a ir a la manifestación.
Es que no entiendo por qué para defender tu postura desvalorizas la opción de ir a la manifestación, Cómo si todos los que asistamos a ellas seamos marionetas sin criterio propio.
La gente de Barcelona ha demostrado mucha personalidad en muchas ocasiones.

Ir a la manifestación es estar juntos, compartir como ciudadanos algo que nos ha golpeado muy adentro.

No ir a la manifestación no significa que se sea mejor o peor que los que sí van.

Creo que tu mensaje de fondo no ha llegado al hacer esa al dividir a la gente entre los que van y los que no van.
24/08/2017 - Xavi
Hola Sonia,
Gracias por comentar!
Ir a la manifestación del sábado es una decisión personal que cada uno debe tomar. Y he decidido no ir, y en el artículo explico por qué.
Eso no quiere decir que esté en contra de gente que, como tú, va a ir. Y muchísimo menos, y en el artículo en ningún momento sale reflejado, he dicho que los que no vamos a ir a la manifestación seamos mejores o peores que los que vais a ir.

Y si te fijas en el final del artículo, he recalcado que la paz llegará cuando luchemos todos juntos, los que no vamos a ir a la manifestación y los que vais a ir. Por eso tampoco no acabo de entender que me digas que estoy propiciando división…
Lo que está pasando estos días nos hace estar más sensibles a todos, y creo que de alguna manera has podido malinterpretar mis palabras.

En cualquier caso, no era mi intención faltar el respeto a los que vais a ir a la manifestación.
Saludos!
25/08/2017 - Sònia
Hola Xavi,

Gracias por contestar.

Lo que me ha llevado a escribir mi comentario ha sido este párrafo en concreto: 'No tengas en cuenta si mi voz no resuena el sábado al lado de la tuya. No extraigas conclusiones equivocadas. Yo tampoco las extraeré de ti cuando te vea en televisión desfilar en la manifestación y al lunes siguiente vea que te olvidas de que la paz depende más de ti que de los terroristas o de los gobernantes.'

Pides que no se saquen conclusiones erradas de tu opción de quedarte en casa pero en la opción de ir a la manifestación añades que al lunes siguientes nos vamos a olvidar dónde está la lucha real. Estoy sensible pero ese no es el motivo por el que veo un determinado sentido a lo que has escrito.
Xavi, el lunes siguiente a la manifestación algunos se habrán olvidado y otros no.

Cada uno vive el atentado de forma diferente.

Cuando vi la foto del terrorista que utilizó la furgoneta en la Rambla, cuando vi su sonrisa no pude evitar en pensar en su madre. Yo tengo un hijo de su edad, y la foto me recordaba al mío. Empaticé con las familias marroquíes. Sé que ésto es complicado de expresar en estos momentos.
Sentimientos encontrados. Dolor en dos direcciones.

Estoy de acuerdo en todo lo que dices menos en que el lunes, aquellos que vamos a ir a la manifestación nos vamos a olvidar. Me verás desfilar en la tele y el lunes no me habré olvidado, te lo aseguro.

Gracias de nuevo por crear debate.

Un abrazo
25/08/2017 - Xavi
Hola Sònia,
Debes pensar que yo no he escrito este artículo pensando en ti, así que no te estoy acusando de que el lunes vas a olvidarte de lo que ha significado todo lo que ha pasado.
En el párrafo que te ha disgustado, quería reflejar lo que pasó en febrero de 2003 y lo que pasará cuando acabe la manifestación de Barcelona.
Pero en ningún caso señalo a nadie en particular, sino que me refiero a un comportamiento global social.
Saludos!

 
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