Port Aventura y el pésimo aprendizaje que reciben
Xavi Molins
Xavi Molins
La ambulancia
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Port Aventura y el pésimo aprendizaje que reciben nuestros hijos
Publicado el Lunes 31-07-2017 - (7 comentarios)





Hace unos días fui con mi hija y mis sobrinos a Port Aventura, uno de los parques temáticos más grandes del sur de Europa.
Hacía un día estupendo, era una salida pendiente de hacía varios meses y tanto mi hija como mis sobrinos, con edades comprendidas entre los 9 y los 12 años, estaban muy excitados y contaban los minutos para llegar al parque.
Finalmente, y no demasiado temprano, llegamos allí.
Recuerdo sentir cierto estupor cuando al ir a dejar el coche en el parking vi que había tarifas diferentes.
–La tarifa más alta permite aparcar más cerca de la entrada– me dijo la encargada que permanecía en pie al lado de la máquina que expedía los tickets.
Cuando fui a sacar las entradas, también vi que había dos tarifas. El precio más alto correspondía a un tipo de entrada que te permitía acceder a las atracciones sin hacer cola, por una entrada paralela.
Una vez dentro del parque, vi que había otro tipo de ventaja si volvías a pagar cierta cantidad extra. Consistía en la posibilidad de ir en las primeras posiciones en las correspondientes atracciones.

El sistema en Port Aventura está muy definido y es tan rotundo como cuestionable: el que tiene más dinero y puede pagar más, goza de unas ventajas que el otro no tiene, a pesar de que el otro también haya pagado.

De alguna manera, Port Aventura es un reflejo de la sociedad existente. Un minimundo infantil donde las cosas funcionan igual que en el mundo de los adultos, pero de una forma tan poco sutil que hace que el mensaje llegue de una manera nítida e inequívoca a los niños, que hacen cola para subir a una atracción pero descubren que hay otros niños que han pagado más dinero y pasan delante de ellos.
Ver a un niño que observa cómo los demás pasan delante de él por haber pagado más, es asistir al momento crucial en que de manera fulminante se consuma en él la asimilación de un concepto que lo acompañará toda la vida y que es la base de las sociedades que erróneamente estamos construyendo: el que tiene dinero, siempre pasa por delante (o por encima) del que no tiene.

El obvio extraer la conclusión de que los niños que pasan Port Aventura han asistido a una clase magistral de cómo funciona el mundo en el que van a vivir. Y de hecho, su paso por el parque de atracciones es parte de esa educación que indirectamente reciben. Que extrapolen el hecho de subir antes a una atracción a poder comprar abogados y jueces, es cuestión de tiempo y de que se den cuenta de que cuanto más dinero tienes, cosas más inverosímiles puedes pagar.

Porque el mundo en el que vivimos se rige por el dinero, y en un mundo que funciona así, lo lógico es que los individuos que viven en él traten de conseguir tanto dinero como puedan. Siempre habrá un deseo lógico de tener riqueza para poder vivir mejor, pero de eso a la codicia hay una línea muy fina. Tan fina, que apenas basta una experiencia como la de Port Aventura para convertir a un niño inocente en un hombre con un afán desmesurado por ganar dinero.

El mundo funciona así, y ni nosotros ni seguramente la generación que viene podrá cambiarlo. Pero entonces, si somos conscientes de que esa es la realidad, después viene un ejercicio que todos hemos de llevar a cabo, que es el de aprender a dejar de mostrar sorpresa cuando descubrimos que nuestros políticos son corruptos, cuando comprobamos que la gente pierde la dignidad por unas monedas, cuando observamos que a muchos no les importa pisotear al prójimo para progresar, cuando vemos que hay gente que vende armas, cuando te miden por tu cuenta bancaria, cuando conoces a una persona que se ha casado con alguien del que no estaba enamorada, cuando sabes que existe el tráfico de órganos, cuando familias enteras se pelean por una herencia, cuando un amigo nos traiciona por dinero

Port Aventura siempre intenta venderse en sus publicidades como un mundo mágico, un lugar de experiencias únicas, un sitio fantástico lleno de emociones. Pero quizás deberían huir de palabras que intenten recrear un mundo mágico e imaginario, y poner un cartel bien grande en la entrada del parque que ponga: “Hola niños. Bienvenidos al mundo real”.



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7 Comentarios
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31/07/2017 - Carola
Estic totalment d'acord amb tu Xavi i ho trobo molt malament. No anem a parcs temàtics amb els nens generalment. Però tinc clar despres de llegir el teu post que no aniré a PortAventura. Possiblement altres parcs temàtics utilitzen semblants sistemes per recaudar més, no ho sé. Però es vergonyós.
31/07/2017 - Xavi
Gràcies Carola pel teu comentari.
Bé, no sé perque però estic convençut de que als altres parcs temàtics deu pasar el mateix...
31/07/2017 - Charito
Necesitamos mas Xavi en este mundo. Muy real y muy triste pero asi esta funcionando este mundo. Saludos
31/07/2017 - Xavi
Pues sí, Charito, así está funcionando... pero bueno, a ver si cambian las cosas. La esperanza es lo último que
se pierde!!!
31/07/2017 - Mari Carmen
Cuando fui hace unos años, o no existía esa posibilidad o es una nueva opción, algo que ocurre en cualquier
evento público, pero en un parque para niños, sin comentarios. He intentado compartirlo en facebook por
móvil y no ha sido posible. A ver si desde el ordenador puedo
31/07/2017 - Xavi
Gracias Mari Carmen por tu comentario. Y gracias por compartirlo en Facebook!
20/10/2017 - Guillermo
Felicidades. Escribir este artículo sin utilizar la palabra 'clase', incluso huyendo de ése concepto, hablando de una especie de culto místico al dinero en lugar de hablar de relaciones estructurales pre-definidas, es todo un alarde en el uso del lenguaje.

 
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