Crisis de los 40
Xavi Molins
Xavi Molins
La ambulancia
¿Sobre qué escribo en esta web? Libros, viajes, emprendimiento, marketing on-line, política, fútbol... y sobre todo aquello que me apetece compartir contigo.



Reflexión el día de mi 40 cumpleaños
Publicado el Lunes 27-03-2017 - (6 comentarios)


Crisis de los 40


Nunca olvidaré aquella cena veraniega del año 2000. Por aquel entonces, yo trabajaba de friegaplatos en un hotel de Coventry, en el centro de Inglaterra.
Jaume, un amigo de la infancia que residía en aquel momento en Londres, me invitó a pasar un fin de semana en su casa.

Llegué el viernes a media tarde, y mientras Jaume me ayudaba a acomodar mi equipaje, me dijo con un tono de voz bastante jovial:
–De aquí un rato llega Julio, mi pareja.
–¡Por fin voy a conocerle! –exclamé.
Se le escapó media sonrisa enigmática, que no supe cómo interpretar.
–Bueno –me dijo–, quizás no es el mejor momento para que lo conozcas. Está pasando una mala época.
Se acomodó en el sofá antes de continuar:
–Ha cumplido 40 años y está un poco desorientado –relató–. Está siguiendo una terapia que le funciona muy bien y parece que empieza a salir a flote.

Cuando al cabo de un rato Julio entró en casa, lo hizo de manera cansina, como si le faltaran fuerzas para sostener aquella bolsa que llevaba en la mano. Después de las presentaciones, Jaume se fue a cocinar y nos dejó a los dos solos.
Era un hombre que parecía cercano, y a pesar que tenía una mirada alicaída y un semblante tristón, algo suyo transmitía una pizca de serenidad difícil de describir.
Yo no iba a mencionarle que estaba al corriente de que él no pasaba un buen momento. Me parecía inapropiado teniendo en cuenta que no nos conocíamos.
Pero lo cierto es que no pasó mucho tiempo hasta que él saco el tema a relucir.
–Estoy siguiendo una terapia que se llama “la vida empieza a los cuarenta” –confesó orgullosamente.
El nombre de la terapia me pareció una memez. Si hubiera tenido confianza con Julio, me hubiera incluso reído. Pero no lo hice, y guardé silencio porque intuí que iba a extenderse en su explicación.
–Y realmente eso es lo que pienso, que la vida empieza a los cuarenta.
Lo observé con un aire de extrañeza del cual me arrepiento ahora, quince años después. Si pudiese modificar el pasado, cambiaría esa mirada altiva por otra más comprensiva.
Siguió expresándose, pero cuanto más me explicaba, más absurdo me parecía todo.
Hubo momentos en que lo compadecí. “Pobre hombre”, me dije para mis adentros varias veces. “¿Cómo pueden haberle engañado de esta manera?”.

Cuando la cena estuvo lista, nos sentamos los tres en la mesa. Julio no dejaba de hablar de su terapia y sistemáticamente mencionaba la frase “la vida empieza a los cuarenta” por poco proclive que fuera la conversación. Era a veces tan forzado ese afán por pronunciar aquellas palabras, que imaginé que su terapeuta le había dicho que tenía que repetirlas a menudo para asimilarlas e interiorizarlas.

Su discurso, aunque bien articulado, era irrisorio para el chico de veinticinco años que yo era. Y hasta ridículo. Se basaba en decir que hasta los cuarenta años estás aprendiendo y forjando tu vida, para a partir de aquella edad empezar a disfrutarla plenamente.
Reconozco que me parecían sandeces. O peor… me parecía un burdo argumento con el cual engañar a todos aquellos que llegaban a esa edad y hacerles creer en una teoría grotesca con la cual apaciguar el miedo a hacerse mayor.

Nunca más volví a ver a Julio.
Cerré la puerta de aquel apartamento londinense sin saber que aquel hombre iba a estar muy presente en mi vida.
Sus palabras, que en aquel momento me parecieron un ejercicio de autocomplacencia y autoconvencimiento para poder vivir mejor con uno mismo, han ido tomando un cariz diferente a medida que me he ido haciendo mayor.
Progresiva y paulatinamente, han ido afianzándose en mi interior todos aquellos conceptos que él contaba con tanta convicción. En aquel momento me parecían charlotadas sin sentido y a veces incluso tenía que hacer un esfuerzo para contener una risa que hubiera resultado terriblemente irrespetuosa.

Hoy soy yo quien cumple cuarenta años y… ejem ejem… (no vale reírse)… estoy plenamente convencido de que la vida empieza a los cuarenta.
Corro el riesgo de que si eres un pipiolo de ventipico años como yo lo era en su momento, estés pensando ahora mismo: “Pobre diablo, qué manera de manipular la realidad para poder soportar la pesadumbre de hallar en el espejo un reflejo cada día más oneroso”.
Pero no me da vergüenza decir que sí, que pienso que la vida empieza a los cuarenta. O como mínimo, la mejor parte de mi vida.

Hasta el día de hoy, siento que he ido construyendo mi vida y me he ido formando como persona. He disfrutado mucho con ello… pero estoy seguro que a partir de ahora voy a disfrutar mucho más. Porque voy a gozar de esta vida que he conseguido.
De hecho, visto en perspectiva, ¿cómo iba a ser plenamente feliz a los veinticinco, si ni tan siquiera sabía lo que me hacía feliz? Fue más tarde cuando descubrí que mi pasión era viajar y mi vocación escribir.
Ahora tengo una experiencia personal que me hace valorar las cosas en otro nivel y apreciarlas más. Siento que hasta ahora todo era un entrenamiento, un aprendizaje. Ahora me lanzo a vivir de manera más plena, sabiendo que es el momento de mirar hacia atrás, felicitarme por lo que he construido y empezar a disfrutarlo sin límites.

Porque en estos últimos años, he construido mucho.
En primer lugar, una familia. Hasta no hace mucho, no quería tener hijos. Pero vino la vida, cambió las reglas del juego y me hizo cambiar de opinión. (leer la historia aquí). Ahora tengo a Àsia, y a partir de ahora me toca disfrutar de esta increíble experiencia de ser padre.
Lo hago al lado de mi pareja, Carme, con quien he construido la vida que siempre había soñado y con quien voy a exprimirla a partir de ahora hasta el último día.
También he construido unos amigos. Hasta los cuarenta años, he conocido a mucha gente. Pero llegados a este punto, de manera natural he ido seleccionando a las personas que quiero tener a mi lado. A veces, son amigos a los que no veo mucho, pero eso no importa demasiado.

Cuando era más joven, me equivocaba mucho al tomar decisiones. Era fruto de mi inexperiencia. Ahora, suelo acertar en la mayoría de pasos importantes que doy en la vida. Y eso, por lógica, me hace una persona mucho más satisfecha de todo lo que acontece en mi día a día.

Hace años, no sabía que tenía una misión en la vida. Ahora sí. Y lo disfruto. Porque tengo muchos proyectos que me ilusionan y que me motivan a conseguirlos.

Tiempo atrás, muchas cosas me daban miedo. Ahora también, pero lo venzo. Porque sé que el miedo y la felicidad son incompatibles.

En el pasado, tenía muchas inseguridades. Como cualquier persona inmadura. Ahora estoy seguro de todo lo que hago, incluso de aquellas cosas en las que me equivoco.

Antes, pedía explicaciones al universo cuando las cosas no me salían bien. Ahora ya he entendido que el mundo no me debe nada.

Tengo una vida repleta de responsabilidades que antes no tenía, pero paradójicamente me siento más libre que nunca.

Mi físico es, objetivamente, peor que cuando tenía veinticinco años. Ahora ya pocos cabellos afloran en mi cabeza, algunas arrugas adornan mi cara y, a pesar de que sigo siendo una persona activa, quemo menos de lo que como y por eso he echado un poco de panza. Sin embargo, me veo mejor que nunca.

Hubo un tiempo en que, al escribir libros, medía el éxito contando los ejemplares vendidos. Hoy en día, mi tarea de escritor me llena cuando alguien me dice que se ha emocionado con algo que he escrito.

Antes, no sentía que mi vida influía en los demás. Ahora, una de mis labores es organizar viajes en grupo (Marruecos, Malasia, Turquía, Malta...), en donde estoy concienciando a los viajeros de que el conocimiento entre las distintas culturas es vital para no dejarse influir por aquellos que sacan rédito de un odio inculcado.

También estoy ayudando a todos aquellos que quieren montar un negocio on-line y poder así autoemplearse y vivir así una vida más íntegra y libre.

Entonces, ¿cómo no voy a ser feliz si estoy aportando a la sociedad lo mejor de mí mismo? Con veinticinco años, nunca me había planteado que podía ser útil a los demás, seguramente porque no me sentía útil ni a mí mismo.

Sí, la vida empieza a los 40. Hasta ahora he ido invirtiendo mi tiempo en construir el proyecto de mi vida, cuyo epicentro es la web lavueltaalmundo.net. Han sido muchos años de esfuerzo, pero ahora es un proyecto viable, desde donde parten todos los otros objetivos de mi vida.
Ha sido bonito el proceso de esta construcción. Y divertido. Pero más bonito y más divertido va a ser a partir de ahora, que voy a disfrutarlo.

Y ahora, con el proyecto de xavimolins.com sucede lo mismo: ya no tengo la necesidad de ponerme delante de una hoja en blanco analizando si lo que voy a escribir es comercial o no, si a la gente le va a gustar o no. Escribo por el mero hecho de sentir placer al hacerlo, y eso es un lujo que hace unos años no podía permitirme.

Así que si después de leer algo de lo que escribo dudas entre comprar uno de mis libros o simplemente decirme que te ha gustado lo que he escrito, sin duda me harás más feliz eligiendo la segunda opción.

Ahora, que ya tengo 40 años y por tanto tan sólo le dedico mi tiempo a las cosas que considero esenciales, voy a disfrutar mucho más de esta indescriptible sensación de poder influir en los demás con todo lo que escribo.

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6 Comentarios
Añadir comentario
27/03/2017 - Urtzi
Te echábamos de menos Xavi, como siempre, un placer leer esas lineas con esa gran energía que trasmites.
Gracias
27/03/2017 - Alfonso
Xavi, todo un lujo haberte conocido, viajar contigo, leer alguno de tus libros , y admirar lo bien que tienes amueblada la cabeza. Un abrazo.
27/03/2017 - rafa
El 25 de Marzo, yo también, cumplí 40 años... felicidades compañero!
28/03/2017 - Edgarito
Yo también ya echaba de menos tus textos, el conocerlos a ti, a Carme y la pequeña Asia ha sido una gran suerte, viajar con ustedes me ha cambiado mi percepción de Viajar, tus libros me inspiran y tus textos también, eres una referencia de como viajar de manera responsable, respetuosa e interesante. Que vivan los 40 !!!
28/03/2017 - Itziar
Tengo que decirte una cosa: me ha gustado esto que has escrito. Y lo entiendo, que yo también he pasado los cuarenta y me he parado a reflexionar sobre lo pasado y lo que está por venir.
Ojalá sigas encontrando tiempo para escribir aquí y seguir transmitiendo emociones.
Gracias por tomarte el tiempo de escribir.
Un abrazo
13/04/2017 - Georgi
Felicidades super atrasadas! Sin duda me has emocionado otra vez!
Un abrazo a los tres!

 
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